Rincones de Huelva

 
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Macuarium    

Rincones

La Virgen Chiquita

Mi acuarela responde a un azulejo que se ubica muy cerca de Huelva Información

Está en un rinconcito, tal vez desconocido, de nuestra Iglesia Mayor de San Pedro.

Mi homenaje total y absoluto, mi respeto y mi devoción por la Virgen de la Cinta, Patrona de Huelva, objeto de mis devociones y presencia pura con la que inicio esta modesta obra artística.

Comprueben Vds. que la acuarela, tomada absolutamente en directo, se halla en la antigua Puerta del Sol de San Pedro.

Suban al porche. Vean este precioso azulejo.

Perdónenme mis fallos, pero la Cinta me llama todos los días.

La Soledad

Soledad.

¿Quién dijo Soledad, si nadie está solo cuando se vive en los recuerdos de Huelva?

Mi acuarela está formalizada justamente antes de iniciarse las obras de restauración de la antigua y venerada ermita.

Ahí está la espadaña sin campanas.

Ahí está la puerta que acogió a cátedras de Filosofía y Gramática.

Ahí están los ladrillos que vimos y acariciamos en nuestra infancia.

Ahí está Huelva ... y punto

Mi calle Berdigón

Ojalá y no se rompa ni una sola pared, donde esté impresa de alguna manera u otra la historia de la vieja Onuba, y ésta no va a ser derribada.

Ojalá y estas fachadas centenarias, sigan poseyendo el encanto de una ventana sencilla y recoleta, donde alguien se asome para ver pasar un paso de palio bajo la inmensa y exquisita luna en los esteros de nuestras rías.

Mi acuarela solamente lleva el sabor de la nostalgia:

¡algo es algo!

El altillo

Barrio de San Sebastián

con curas y monaguillos,

con su hermosa Soledad,

con su arte y con su altillo.

Barrio de San Sebastián

que hasta el corazón enerva

para gritarle mil veces

¡Viva Huelva ... Viva Huelva!

El Aljímez

Está ahora en los Jardines de la Cinta.

Estuvo en la calle Puerto -antes Alonso Sánchez- al final del Paseo de Santa Fe.

Responde a un sencillo ejemplo de aljimez mudéjar, que alguien, con excelente sentido del onubensismo, logró rescatar de la demolición.

Cada ladrillo lo he mimado en mi acuarela.

Acaricio con mi pincel sus dos fachadas vecinas.

Mimo su esbelta columna divisoria.

El resto es pura nostalgia.

La vieja pescadería

Allí estaban los cuartos de redes

Quisieron hace poco derribarlo.

Allí se respiraba el olor a marisma y a brea.

Allí se adivinaba el mar.

Allí estaba la subasta que jamás pude comprender cómo se hacía ni cómo se pujaba.

Un día -el menos pensado- ya no veremos estos tejados del ayer rosado y puro de nuestra infancia: ¡Ay mi Huelva!

Mi acuarela solamente dice: adiós

El muelle norte

Lo construyeron los ingleses.

Quisieron hace poco derribarlo.

Lleva en sus "panas" algo más dque los miles y miles de toneladas de un cargadero de minerales.

Es algo tan nuestro como la gamba o las habas con chocos.

A veintirés metros de él, se rescató el solemne hallazgo de los bronces de la Ría de Huelva... Tartessos en esencia ...

Lo dibujé con mi máximo cariño y mi pobre arte... pero ahí está... limpio... marinero... resalado... nostálgico... y afortunadamente en pie: ¡menos mal!

El antiguo Humilladero

Dicen que fué un morabito árabe.

Dicen que lo presidía conjuntamente con la Cinta, el otro Patrón de Huelva: San Roque.

Las reformas, gracias a Dios, respetaron su fisonomía arquitectónica original.

Ahora es más vistoso, pero no menos íntimo y sentimental.

Allí se echaban las pesetillas y los cuartos para pedirle a la Virgen de la Cinta algún favor.

¿Quién no suspira al verlo? Yo sí.

El kiosko Manué

El kiosko Manué siempre fué representativo de aquello de las "chucherías"

En él se vendín membrillos, gamboas, arcatufas - o chufas - pipas, chochos, algarrobas, tirachinos, estampitas, escubidúes, periódicos, revistas, palo-dulce, caramelos, avellanas ... y sobre todo ... se compraba a menos de un real, un millón de simpatías.

¡Ay Manué!: por ti va esa seguidilla ...

La Plaza de las Monjas

tenía solera

cuando bailaban niñas

por primavera,

kiosko Manué

kiosko Manué

kiosko Manué...

¡que lejo te has quedao ...

vuelve otra vez!

La calle Madreana

Nuestra calle Madreana,

por donde Pasión pasaba ...

En esta arteria recoleta y preciosa,

los varales de la Virgen del Refugio

casi tocaban con tintinear de bambalinas

las rejas de las ventanas y las cornisas de los balcones ...

Aquí, y siempre aquí, Nuestro Padre

Jesús de la Pasión arrastraba

caudales de sentimientos y devociones:

Calle Madreana,

calle choquera de fina estampa,

de madrugada infinita, la más bonita en Semana Santa

La Jangarilla

Dicen que en esta humilde casa nació nada más y nada menos que el insigne piloto Alonso Sánchez de Huelva, precursor del Nuevo Mundo, y hombre que diese a Colón los planos que hicieron posible el Descubrimiento.

Situada en la plaza de la Soledad, esta casa siguió en pie hasta hace muy pocos años, y fue conocida por todos nosotros como "La Jangarilla".

Ahí la ven Vds., al borde mismo de la destructora pala de derribo.

¡Cuanta nostalgia!

¡Cuanto embrujo choquero!

¡Cuanto lamento de aquello que se nos fue y jamás volverá!

El bar del muelle

Jarita lo llevaba con arte.

Por aquí era casi obligatorio tomarse un refrigerio antes o después de coger la canoa de Punta Umbría.

Frente a él, la ría del Odiel y los esteros de Bacuta.

Pérez Carasa, el arquitecto autor, lo concibió como un barco varado en las Marismas de Huelva. El racionalismo de Pérez Carasa no quiso olvidar el costumbrismo onubense, y así proyectó un kiosko que es en definitiva el puente de un navío.

Azules y blancos en la distancia infinita de Huelva.

Está aún en pie ...

Arte choquero.

La Fuente Magna

La piqueta destructora de algunas autoridades de Huelva -que por cierto, no eran de Huelva-, consideraron que la hermosa Fuente Magna "rompía" la estética de la gran Vía.

Craso error ...

Observen la elegancia ...

Vean sus dos tritones ...

Admiren sus proporciones ...

¡Qué pena me da ver a sus dos pescados chatos y choqueros, hoy día en un lugar tan triste como es el mortuorio del Cementerio Municipal! ¿por qué no se recuperan estos tritones, y se les devuelve al lugar donde siempre estuvieron?: a la Plaza de las Monjas.

Amigos, paisanos ... creo que merece la pena.

La casa del Diablo

Cada vez que mi abuela pasaba por su fachada, se persignaba dos veces: una por el diablo que estaba a la derecha, y otra por el de la izquierda.

Calle Palos, lugar choquero antiguo.

Calle Palos, con su arte onubense.

Y como siempre, ahí la ignorancia y el poquísimo cariño a las cosas de nuestra tierra.

Nos duele la abulia.

Nos lastima el desdén.

Nos hiere el conformismo.

Nos fastidia la mediocridad ... pero nadie quiere dar la cara.

¡Qué pena

La Palmera

Centro neurálgico de la antigua Huelva, la Plaza de Quintero Báez ... las tres calles ... o la Palmera ... da igual.

Esta imágen corresponde a los años sesenta, cuando aún estaba intacta la flora que acompañaba a la palmera más alta y esbelta de nuestra capital.

He intentado, en esta acuarela de impronta, reflejar aquel ambiente tranquilo, sereno y noble de aquella Huelva que hoy se nos va poco a poco de la mano, para dar paso a otra Huelva moderna que también nos gusta.

Así somos.

La ría del Odiel

Puro azul de la alborada

y horizonte tempranero

por donde se viste el alba

de uniforme marinero,

y en las aguas reflejado

un muelle negro y minero

entre el brillo de la sal

y el rumor de los esteros.

Odiel... que se marcha al mar

con nostalgias de veleros

en flor de mi pensamiento,

¡Odiel ... clavel de mi tierra!

¡Huelva ... rosa de los vientos!

La Fuente de las Naciones

Enclavada en la Avenida Francisco Montenegro, era así como una réplica de la Plaza de España de Sevilla, pero en Huelva.

Ibamos entonces por aquel paseo a la Playa La Gilda. o al Balneario de La Cinta ... o a la Punta del Sebo,

Entre eucaliptos y aromas de bajamar, la Fuente de las Naciones era un obligado descanso para los que aún no sabíamos de los encantos de Punta Umbría.

Y lo mío, mi petera de siempre, mi obstinación constante:

¿por qué la derrumbaron?

El Conquero

El Conquero es muy bonito

y tiene pa mi una pena,

se divisa el Camposanto

donde está mi mare buena

a la que yo quise tanto



Cuatro pueblos tiene Huelva

que se ven desde El Conquero,

Gibraleón y Moguer,

San Juan del Puerto y Trigueros,

y Niebla también se ve.



En lo alto del Conquero

hay una Virgen Chiquita

patrona de los choqueros

es la Virgen de la Cinta

orgullo del mundo entero

La puerta de los novios

Muchos de nosotros la pasamos para contraer matrimonio y todavía la siguen pasando quienes desean casarse en el Santuario de Nuestra Señora de la Cinta.

Es así de sencillo.

El Conquero y la Patrona ...

La puerta teñida en rojo albero ...

El chirriar de sus goznes ...

El Ave María de Schubert ...

Una promesa ...

Un suspiro ...

¡Cinta!

Los esteros

Permítanme Vds. que pinte para mi.

Permítanme este homenaje a los acuarelistas y pintores de Huelva.

Va por ti, Alfonso, Florencio, Pepe ...

Va por Vds.

Los esteros, con la sal y sol de nuestra ría.

Los esteros, con la bajamar callada.

Los esteros, con la canoa doblándolos por el Burro Grande.

Y adiós.

Aunque me voy no me voy,

aunque me voy no me ausento,

porque me voy de palabras,

pero no de pensamientos.

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