 | Desde hace ya bastante tiempo (caramba,
parece que fue ayer)
se ha venido introduciendo en el mercado de las lentes de
contacto un nuevo tipo: la lente desechable, que se
caracteriza por usarse durante un periodo variable de
tiempo, procediendo al final de éste a tirarla y
colocarse una nueva. |
 | Hay que decir que
realmente, el mercado ya tendía en esa dirección desde
hace tiempo, aunque, inicialmente. los elevados costos lo
hacían inviable. |
 | Con los avances
tecnológicos, los costos fueron paulatinamente
reduciéndose, para poco a poco ir evolucionando en el
tema. Primero fueron los reemplazos frecuentes (cada
año, cada seis, cada tres meses), hasta desembocar en
las actuales lentes semanales, mensuales e incluso
¡¡diarias!! |
 | Este sistema ofrece
indudables ventajas, así como presenta peligrosos
inconvenientes. |
 | Las ventajas son
evidentes:
 | Se estrenan
lentes cada poco tiempo, lo cual el ojo agradece
muchísimo (y los que son usuarios de lentes de
contacto bien lo sabrán) |
 | El ojo, en
general las tolera mejor, al ser lentes
normalmente más finas que las standard y
permitir una mejor oxigenación de la córnea. |
 | No precisan
un desembolso inicial grande, lo que las hacen
idóneas para personas con problemas alérgicos,
que las usen de modo esporádico o para la
práctica deportiva. |
 | Una rotura,
una pérdida, o un cambio de graduación no
suponen una sensible pérdida económica. |
 | Además,
actualmente existe una gran variedad de lentes
desechables, lo que permite una correcta
adaptación por el profesional en una gran parte
de los casos que pueden presentarse, pudiendo
variarse radios de curvatura, diámetros,
espesores, etc. |
|
 | Por supuesto también
presentan inconvenientes:
 | Tienden a
producir en el usuario un cierto descuido hacia
su conservación, y propician un abuso de las
mismas, lo cual puede producir problemas oculares
que ocasionalmente pueden llegar a ser graves. |
 | También
pueden producir una cierta tendencia a la
"autoreceta", circunstancia
absolutamente poco deseable. La adaptación, y
los cambios de graduación, etc. deben ser
realizados, exclusivamente, por el profesional
adecuado. |
 | Su menor
espesor las suelen hacer más difíciles de
manejar, aunque ésto se solventa con la
práctica, amen de con la mejora en los
materiales que continuamente se produce por parte
de los fabricantes. |
 | El uso de
continuado de las lentes, sin quitarlas para
dormir. Aunque una buena parte de las lentes
desechables admiten, teóricamente, el poder
dormir con éllas, el hacerlo no deja de ser un
riesgo. Así, el riesgo de que surjan problemas
oculares (tipo conjuntivitis o queratitis) es
entre 4 y 5 veces mayor en un usuario de lentes
de contacto en régimen de uso prolongado que en
uno de uso diario (es decir quitándoselas para
dormir). Además, el riesgo del régimen del uso
prolongado aumenta con el número de noches
consecutivas que se llevan las lentes sin ser
extraídas. |
|
 | El principal problema
que se planteaba inicialmente, el económico, queda en la
actualidad bastante solventado, y puede decirse que el
costo de unas lentes desechables, a medio plazo (e incluso
a corto plazo en determinados casos) es similar al de
unas lentes convencionales. |
 | De hecho las lentes diarias, por ejemplo, se
han convertido en un complemento idóneo de las lentes mensuales (las más
adaptadas normalmente), de las convencionales, e incluso de las gafas, pues
resultan muy útiles para salir unos día de viaje, para hacer deporte, para ir
a sitios donde se puedan deteriorar fácilmente (romerías de varios días, por
ejemplo) |
 | En resumidas cuentas:
Lentes Desechables, SI. Pero:
 | Correctamente
adaptadas por un profesional (tal y como si
fueran lentes convencionales, e
independientemente de cual vaya a ser su uso). |
 | Régimen de
uso diario, es decir quitándoselas para dormir.
A lo sumo, durmiendo con éllas ocasionalmente,
por ejemplo en un viaje, una guardia, etc. O cuando menos, si se
usan para dormir (siempre previo consejo del profesional), al menos una vez
en semana dormir sin ellas. |
 | Revisiones
periódicas por un profesional (cada seis meses,
máximo cada año) |
 | Cuidado
similar al de las lentes convencionales, teniendo
en cuenta que a mayor cuidado, menos problemas y,
además, mayor duración de las lentes. |
 | No abusar en
la duración. Respetar el consejo del
profesional, y en cualquier caso, desecharlas
apenas se sientan molestias no habituales. |

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